Un espacio para pensar y sentir con claridad cuando liderar empieza a pesar.
Liderar no tiene por qué ser un camino solitario. Acompaño a personas que lideran y sostienen responsabilidad a parar, ampliar la mirada y ganar claridad para decidir y avanzar.
Personas comprometidas en un momento de presión, cambio o crecimiento.
Trabajo principalmente con personas que lideran, toman decisiones y sostienen responsabilidad sobre equipos o resultados: CEOs, directivos y directivas, fundadores y fundadoras, miembros de comités de dirección, responsables de área y profesionales al frente de sus propios negocios.
Personas que han asumido un nuevo rol, atraviesan una decisión, una crisis o una transición. O que llevan demasiado tiempo sosteniendo mucho.
Y que buscan:
Parar, pensar, sentir y decidir. Liderar con más perspectiva. Pasar de la presión a la acción. Reconectar con sus fortalezas y utilizarlas con más intención.
No necesitas llegar con un objetivo perfectamente formulado.
A veces el proceso empieza precisamente por comprender qué está pasando.
Formatos
Tres formas de empezar según el momento que estés viviendo
01
Sesión de claridad
Para ordenar una decisión, una conversación o una situación concreta.
1 sesión individual
75-90 minutos
Online o presencial, según disponibilidad
Sin compromiso de continuidad
Adecuada cuando necesitas detenerte, contrastar una situación específica y salir con mayor claridad sobre el siguiente paso.
Información práctica de los procesos: Sesiones presenciales en Barcelona o en formato online. Procesos particulares o patrocinados por la empresa. En español, catalán o inglés. Las condiciones se definen en la primera conversación.
Qué es el coaching para mí
Un espacio de trabajo serio y humano.
No entiendo el coaching como una fórmula rápida, ni como un discurso motivacional, ni como un espacio que se quede únicamente en sentirse mejor un rato.
Para mí, el coaching es un espacio de trabajo serio y exigente, pero también profundamente humano. Un lugar donde no necesitas tener todas las respuestas ni sostener siempre la seguridad que muchas veces se espera de quien lidera.
Un espacio donde poder parar, ser escuchado sin juicio, poner encima de la mesa dudas, contradicciones, miedos o aquello que cuesta decir en otros lugares, y mirar con más perspectiva y claridad eso que pesa, bloquea o desorienta.
También es poder pensar con alguien que está fuera de tu entorno inmediato, no tiene una posición que defender y puede ayudarte a mirar la situación desde cierta distancia.
Acompañar no significa únicamente empujar hacia delante. A veces significa sostener, escuchar y dar espacio. Y otras, preguntar, confrontar o sacudir (amorosamente) cuando hace falta.
No trabajo desde recetas, ni desde promesas hinchadas, ni desde procesos rígidos. Me interesa entender bien el contexto, leer el momento y acompañar a la persona para que pueda verse a sí misma y a su situación con más claridad.
No para quedarse ahí, sino para que esa comprensión pueda convertirse en decisiones, recursos y movimiento.
Del estado actual al estado deseado. El objetivo lo marcas tú.
El coaching ejecutivo es un proceso de acompañamiento profesional orientado al futuro. Parte de un estado actual —dónde estás hoy— y trabaja hacia un estado deseado: qué quieres conseguir, cambiar, decidir o desarrollar.
El coach no te dice qué hacer ni aporta respuestas prefabricadas. A través de preguntas, escucha, estructura y confrontación, te ayuda a ampliar la mirada, identificar recursos, explorar alternativas y convertir la reflexión en acción.
¿Qué diferencia el coaching de otras formas de acompañamiento?
A diferencia de la mentoría, donde alguien comparte su experiencia y recomendaciones, o de la asesoría, donde un experto analiza una situación y propone posibles soluciones, en coaching las respuestas y las decisiones siguen siendo tuyas.
La terapia puede trabajar también con objetivos de futuro, pero puede profundizar en experiencias, patrones o dificultades emocionales del pasado cuando es necesario. El coaching, en cambio, mantiene su foco principalmente en qué quieres que sea diferente y cómo avanzar desde aquí.
Cuatro territorios
Cuatro lugares desde los que puedes empezar un proceso.
01
Soledad del liderazgo
Cuando tienes a muchas personas alrededor, pero pocas con las que puedes hablar de verdad. Un lugar para compartir dudas, pensar sin filtros, contrastar decisiones y dejar de sostener determinadas cosas en silencio.
Cuando no existe una opción perfecta y, aun así, tienes que decidir. Ordenamos lo que está mezclado, ampliamos la mirada y damos espacio a las implicaciones humanas, relacionales y empresariales de cada decisión.
Cuando la exigencia que te ha hecho avanzar empieza también a desgastarte. Trabajamos la sensación de no llegar nunca, la dificultad para parar o delegar, el miedo a dececcionar, el síndrome del impostor y la tensión entre ambición, responsabilidad y límites.
Cuando la forma de liderar que te ha traído hasta aquí ya no es suficiente para la siguiente etapa. Nuevos roles, crecimiento, crisis, transiciones profesionales o momentos en los que necesitas revisar cómo quieres seguir liderando y avanzando.
Cuando el reto no es saber más, sino relacionarte de otra manera con tu equipo.
En algunos procesos, el objetivo está especialmente vinculado al ejercicio del liderazgo:
Delegar sin desentenderte. Dar feedback con claridad. Mantener conversaciones difíciles. Comunicar decisiones que no gustarán a todo el mundo. Ejercer autoridad sin caer en el control. Sostener conflictos sin evitarlos ni amplificarlos. Adaptar tu comunicación a personas diferentes. Dejar de resolver aquello que necesita aprender a resolver el equipo.
No lo trabajo como una formación separada ni como un manual de técnicas.
Lo trabajamos a partir de situaciones reales, conversaciones concretas y comportamientos observables que puedas aplicar en tu día a día.
De la conversación a una forma distinta de mirar y actuar.
El objetivo lo marcas tú. Yo aporto presencia, estructura, pregunta, perspectiva y acompañamiento. Tú aportas honestidad, compromiso y voluntad de moverte.
Punto de partida
Todo empieza con una conversación exploratoria. Definimos qué necesitas trabajar, qué está ocurriendo y qué cambio tendría sentido para ti.
El espacio
Ponemos sobre la mesa decisiones, bloqueos, patrones, relaciones y conversaciones que el día a día no deja pensar.
La mirada
Ampliamos perspectivas, cuestionamos supuestos y observamos qué parte de la situación depende también de ti.
El movimiento
Entre sesiones pruebas, decides, conversas y actúas. El cambio real ocurre fuera de la sesión.
El ajuste
Revisamos qué se ha movido, qué no y qué necesita el proceso en cada momento.
Metodología y herramientas
Las herramientas no dirigen el proceso.
La metodología principal es el coaching ejecutivo. Según el objetivo, puedo incorporar herramientas de PNL (Programación Neurolingüística), mirada sistémica organizacional, DISC y Fuerzas Impulsoras.
Las herramientas no dirigen el proceso: se utilizan únicamente cuando ayudan a comprender mejor una situación, un patrón o una forma de relacionarte y liderar.
Cuando resulta útil para el objetivo, el proceso puede complementarse con TTI Talent Insights (DISC y 12 Fuerzas Impulsoras), una herramienta que permite explorar:
El estilo de comportamiento. La comunicación. La respuesta ante los retos y la presión. La toma de decisiones. Las motivaciones. Los posibles puntos ciegos. La adaptación al entorno.
La herramienta no sustituye la conversación ni define a la persona. Funciona como un punto de partida para observar patrones, formular preguntas y construir un plan de desarrollo.
¿Qué estás sosteniendo ahora mismo que no puedes seguir gestionando de la misma manera?
Una primera conversación exploratoria, confidencial y sin compromiso.